Llama
La familia de pesos abiertos que alimenta miles de proyectos independientes.
La ficha de Olya
- Peculiaridades
- Llama no es un servicio, sino una familia de modelos con pesos descargables: los ejecutas tú, en tu hardware o a través de tu proveedor, sin pasar por una API de Meta. Cuidado con la palabra "abierto": es open-weight, no código abierto en sentido estricto, y la licencia exige un acuerdo aparte a quien supera los 700 millones de usuarios mensuales. Es esa disponibilidad, y no un único benchmark, lo que la ha convertido en el estándar de facto para el fine-tuning y los proyectos independientes.
- Puntos fuertes
- La última generación, Llama 4 Scout y Maverick (abril de 2025), usa una arquitectura mixture-of-experts: 17.000 millones de parámetros activos por token sobre 109.000 y 400.000 millones totales, buen rendimiento con un coste de cómputo contenido, y Scout cabe en una sola GPU H100 cuantizado. Son multimodales nativos (texto e imagen) y Scout declara una ventana de contexto de hasta 10 millones de tokens. Alrededor está el ecosistema más amplio que existe: herramientas locales, versiones optimizadas y comunidades para cada caso de uso.
- Cuándo usarla
- Compensa cuando quieres control: datos que se quedan en casa, ejecución on-premise o autoalojada, sin depender de un único proveedor. Es la elección natural para hacer fine-tuning en un dominio concreto o construir un producto sin pagar por cada llamada. También ideal solo para aprender, porque puedes inspeccionar y adaptar el modelo.
- Cuándo evitarla
- Si prefieres no gestionar infraestructura, una API cerrada y lista para usar te lleva antes al resultado. Las enormes ventanas de contexto son una cifra de titular: el rendimiento real con documentos largos hay que probarlo en tu caso, no darlo por hecho. Y conviene vigilar el compromiso de Meta con lo abierto: en 2026 no llegó un nuevo Llama y la empresa viró hacia un modelo de pesos cerrados, señal de que el camino futuro es menos seguro de lo que parece.